Black Metal; cuando ardieron las iglesias

CIUDAD DE MÉXICO.

Durante el año 1992 los oscuros cielos de Oslo y otras ciudades de Noruega se iluminaron por llamas que abrasaron por lo menos 10 iglesias cristianas y protestantes, reducidas  a cenizas por obra de Varg Vikernes, creador de Burzum, y otros músicos y seguidores del black metal, corriente musical que, tras esos eventos,  se convirtió en uno de los géneros del rock más controversiales de la historia.

Creyente de la mitología nórdica, Vikernes era activo opositor al cristianismo, en rechazo a la eliminación de la cultura vikinga luego de la evangelización de Escandinavia. Las iglesias habían sido construidas sobre lugares paganos, por ende, debían ser destruidas. Era pagar fuego con fuego.

A finales de los 80, la otra figura del movimiento, el guitarrista de Mayhem,  Oysten Euronymus Aarseth, echó a andar Helvete, una exitosa tienda de discos, en donde se reunían (y hasta vivían por temporadas) integrantes de las bandas pioneras. Ahí también se gestó la llamada  Black Mafia, dividida luego del arribo de Vikernes.

En concepto, Aarseth consideraba que el cristianismo debía tornarse violento hasta emular al totalitario del periodo oscurantista de la Edad Media, mientras que el integrante de Burzum se pronunciaba por la eliminación de la doctrina cristiana y la restauración del paganismo. En acción, el primero profanaba  tumbas y el segundo quemaba iglesias.

Vikernes se quejaba que a Euronymus únicamente le interesaba la imagen y parecer extremo por medio del discurso de la Black Metal Mafia, pero que distaba mucho de serlo, por ello le pidió unirse a sus acciones.

Así, el 23 de agosto de 1992, la capilla de Holmenkollen fue incendiada por Vikernes, Aarseth y Bard Eithun, el baterista de Emperor, posteriormente sentenciado a 14 años de prisión por asesinato e incendio premeditado de iglesias.

El músico de Burzum fue más allá en su motivación de forzar el activismo para su causa y ahí cometió un error, habló con un periodista y le reveló, sin afirmar su participación, que la organización estaba detrás de los ataques a templos. El periodista fue directo a la policía y Vikernes fue arrestado.

Con todo y su ser progresista, Noruega se decantó por el manejo sensacionalista que permeó a los medios de comunicación tras la detención. En la prensa escrita y televisiva se habló hasta la saciedad de El Diablo y la secta satánica, autores de los incendios.

Los investigadores conectaron rápidamente al sospechoso con la tienda Helvete, por lo que los demás músicos consideraron que los hechos habían llegado demasiado lejos. Varg Vikernes comenzaba a ser un problema y, para Oysten Aaserth, debía morir.

Sin embargo, la historia acabó al revés: Vikernes asesinó a Aarseth. Luego de salir bajo fianza, el músico de Burzum se enteró de las amenazas del guitarrista de Mayhem, por lo que fue a confrontarlo a su apartamento en Oslo. Según su versión, Aarseth intentó agredirlo con un cuchillo, mismo que Vikernes le arrebató, lo persiguió escaleras abajo en el edificio, y lo acuchilló.

Varg Vikernes fue condenado a 21 años de prisión por ese crimen y la quema de tres iglesias (fue acusado por un incendio más, pero no fue encontrado culpable). Purgó 16 años y obtuvo la libertad condicional en 2009, vivió en la ciudad de Telemark y se mudó a Francia en 2011.

25 años cumple este episodio de iglesias en llamas, tumbas profanadas, crímenes y circo mediático. Una historia protagonizada por músicos en la que la música fue lo menos importante y que, paradójicamente, los puso en el panorama mundial a nivel de culto.

FUENTE: EXCELSIOR

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