El gran aeropuerto de la Ciudad de México que podría no ser

Lo que era el fondo fangoso del Lago Texcoco –un área casi 15 veces mayor a Polanco– ya está cubierto, tal como se planeaba, con millones de toneladas de tezontle y basalto. Pero el nuevo aeropuerto capitalino, la mayor obra de infraestructura del país este siglo, experimenta un viaje con fuertes turbulencias.

A tres años de su esperada inauguración, el megaproyecto comienza a mostrar síntomas de retrasos e improvisación, que amenazan con postergar su estreno.

La apertura del tren temporal de carga, obra clave para el acarreo de material hacia y desde el proyecto conocido como NAICM, tenía una fecha original de entrega para septiembre 2016. La demora ha obligado a transportar toneladas de insumos con camiones, lo que afecta la ya de por sí pobre infraestructura de las poblaciones aledañas a la obra.

El retraso del tren se atribuye a que originalmente no se había contemplado en el proyecto y a falta de derechos de paso, pero no es el único caso.

Un contratista clave para la obra, como es Empresas ICA SAB, está en pleno proceso de concurso mercantil y el coordinador de todo el proyecto demandó a los operadores del aeropuerto.

La pista número tres también presenta un retraso de 10 por ciento respecto a la número dos, aun cuando los contratos se dieron al mismo tiempo.

Si los problemas siguen creciendo, el tropiezo sería una complicación para la administración de Enrique Peña Nieto, quien apostó a que los significativos retos geológicos del proyecto se sortearían con una inversión de más de 186 mil millones de pesos y 160 mil personas trabajando con una sincronía digna de orquesta sinfónica.

 FUENTE: EL FINANCIERO

Be the first to comment on "El gran aeropuerto de la Ciudad de México que podría no ser"

Leave a comment