Evidencia “forense” confirma masacre en sitio de Xochimilco durante la Conquista

En San Gregorio Atlapulco, arqueólogas de la ENAH hallan 389 entierros humanos con marcas de traumatismo craneal, heridas defensivas, decapitación y desmembramiento

Las heridas hechas a niños, mujeres embarazadas y hombres indígenas con armas metálicas que los españoles trajeron al país, evidencian que durante la Conquista existió una masacre con prácticas de tortura, desmembramiento y decapitación. Así lo revelan las arqueólogas Meggan Bullock y Bibiana Cadena en un estudio sobre las lesiones que están marcadas en los huesos de la población indígena del siglo XVI.

El sitio arqueológico que confirma el uso de dichas prácticas violentas hacia la población prehispánica de la Cuenca de México, es El Japón, ubicado en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, en donde se hallaron 389 entierros humanos en buen estado de conservación, correspondientes a individuos de origen indígena y al tiempo de contacto (siglo XVI). Estos restos óseos presentaron marcas de traumatismo craneal, heridas defensivas, decapitación y desmembramiento.

Dichas marcas, aseguran las especialistas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), sugieren que tanto europeos como indígenas participaron en la masacre de los habitantes de San Gregorio Atlapulco.

“Los restos óseos humanos ofrecen un medio para evaluar directamente la violencia de la Conquista y su impacto en la población nativa. El sitio arqueológico de El Japón fue objeto de un proyecto de salvamento arqueológico en la década de 1990, en el que se excavaron 389 entierros. Un estudio osteológico indica que un gran número de esos individuos, de ambos sexos y de todas las edades, murieron en una masacre”, detalla la especialista Meggan Bullock.

La pregunta que las arqueólogas se hicieron fue: ¿qué lesiones asociadas al uso de violencia se observan en los esqueletos? La respuesta, señala Bullock, son las lesiones perimortem, es decir, aquellas que ocurrieron al momento de la muerte, cuando el hueso estaba fresco, lesiones que ya fueron descartadas de tener relación con prácticas funerarias indígenas.

“Recuerden que la Conquista no era un momento, no era un evento, fue un proceso de cambios políticos, sociales y económicos, que incluyó violencia física y psicológica para controlar a la población y extraer sus recursos. Las estrategias que realizaron los españoles para esta guerra, según fuentes y datos etnohistóricos, sugieren una violencia física y crueldades hacia las poblaciones indígenas”, comenta.

ATAQUES Y DEFENSA. Un tipo de lesión presente en los huesos analizados, son los traumas de confrontación, es decir, lesiones en el cráneo, en la parte torácica y en el abdomen que sugieren un intento de matar al individuo.

La arqueóloga Meggan Bullock indica que algunos ejemplos de esas marcas están en el cráneo —específicamente en la superficie endocraneal— de un niño de 18 meses, en el corte de la cara —en el parietal derecho— de un individuo masculino y en el golpe hecho con un objeto cortante en la frente de un niño con poco menos de un año de edad.

“Observamos lesiones interesantes como es el caso de un niño que tiene en el temporal izquierdo (del cráneo) una lesión redonda y una marca de una lesión de salida en lado derecho, es decir, un arma entró y salió (de la parte inferior del cráneo). Esto sugiere que sacaron parcialmente un arma y luego, volvieron a meter esa misma arma”, explica.

Otro tipo de lesiones presentes son las defensivas, es decir, aquellas que recibieron los indígenas ante la reacción de proteger su rostro o alguna otra parte de su cuerpo.

“Éstas se pueden ver en el húmero (hueso que une el hombro con el codo) y los dos huesos del antebrazo, en este caso, son del lado izquierdo y son cortes que ocurren cuando pones tu brazo enfrente de la cabeza para protegerte, estos cortes sugieren armas de metal. Tenemos a una mujer y a un hombre con cortes en la parte posterior de los cúbitos (hueso que une el codo con la mano) y en el hombre está presente un corte en el epífisis (o extremo) del húmero”, precisa Bullock.

Uno de los casos que más sorprendió a la arqueóloga, fue el Entierro 113.  “Es una mujer joven asociada a un feto de 26 semanas, es decir, su embarazo ya era muy visible. Ella tiene varias huellas y traumas en el abdomen y en la (parte) torácica”, señala.

Además, añade, tiene una vértebra torácica con cortes, al igual que en la costilla y en la pelvis, lo cual plantea “un intento de herir a la mujer de manera muy particular, no tenemos tantas personas con evidencia de trauma en las vértebras. También tiene heridas en la mandíbula que sugiere golpes en la cara y tiene desmembramiento con cortes en la clavícula y en la diáfisis (o en el centro) de varios huesos”.

INDÍGENAS. Los elementos que indican que en la masacre de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, aparte de españoles, participaron indígenas, es el hallazgo de navajas de obsidiana.

“Los entierros hallados no tienen ofrendas pero están asociados con fragmentos de obsidiana y en muchos casos, en donde se encontró la obsidiana hay cortes corporales asociados. Por ejemplo, si encontraron un fragmento de obsidiana del lado derecho del húmero, tenemos cortes en esa parte del cuerpo que sugiere que los fragmentos de obsidiana estaban en el tejido blando”, comenta Bullock.

Eso implica que no todas las lesiones fueron hechas con armas de metal; por ejemplo, hay heridas occipitales (en la base del cráneo) propias de la decapitación, similares a las realizadas en otros sitios de la Cuenca de México.

“También observamos el desmembramiento, en algunos casos parece que intentaron desmembrar pero no lograron. Es bastante difícil desmembrar a un humano especialmente con armas antiguas y más si tienes muchas personas por desmembrar, la persona se cansa, entonces la mutilación se vuelve ineficiente y no se termina el trabajo”, detalla la especialista.

Otros cortes registrados se ubican en las mandíbulas con cortes, “puede ser en algunos casos porque quitaron las orejas para usarlas como trofeos. Además tenemos a unas personas con cortes en la sínfisis púbica (la conexión de las dos partes de la pubis) que es más frecuente en mujeres, lo que puede ser parte de una mutilación genital”, indica.

FUENTE: LA CRÓNICA DE HOY

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