La engañosa paridad del Congreso mexicano

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Las cámaras contarán con casi el mismo número de hombres y mujeres, pero ellos ocupan los puestos de poder.

Las última elecciones de México dejaron para la historia el primer Congreso con casi el mismo número de hombres y de mujeres. El balance en números, sin embargo, no se está traduciendo en la equidad del poder en la legislatura. Algunas diputadas y senadoras han denunciado en los últimos días que el nuevo Congreso continúa reservando los espacios de toma de decisiones para los hombres y relegando a un segundo plano a las mujeres. El primer indicio se ha producido en la designación de los líderes de los partidos políticos en la Cámara de Diputados y en el Senado: todos han optado por hombres.

La Cámara de Diputados de México está formada por 500 legisladores y tras las elecciones del pasado 1 de julio la distribución ha resultado casi igualitaria: 241 mujeres y 259 hombres. En el caso del Senado, de los 128 legisladores que la integran 63 son mujeres y 65, hombres. Este ha sido el resultado de la última reforma política de 2014 que obligó a los partidos políticos a presentar un 50% de sus candidaturas encabezadas por mujeres. Con la selección de los líderes de las bancadas de cada partido político, la Junta de Coordinación Política —el órgano del Poder Legislativo que decide cuáles son los temas que se abordarán en la legislatura— ha quedado totalmente en manos de hombres. La diversidad en ambas Cámaras tampoco ha llegado a sus directivas: los presidentes serán Porfirio Muñoz Ledo, para Diputados y Martí Batres, para el Senado.

“Hay violencia política simbólica de no reconocimiento del papel de las mujeres en el Congreso. Además, no veo un cuestionamiento de parte de los legisladores y de los partidos políticos. Algunas de las legisladoras tienen trayectorias políticas más construidas que, incluso, algunos coordinadores de bancadas”, señala Ana Joaquina Ruiz, investigadora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir. Ruiz apunta a que las leyes mexicanas para asegurar la paridad en el Congreso han funcionado, pero que eso no ha obligado a los legisladores a actuar internamente con equidad. “Hay un reconocimiento de que [las mujeres] somos la mitad de la población, pero falta la distribución real del poder”, explica.

La diputada Martha Tagle, de Movimiento Ciudadano, ha manifestado su preocupación ante un panorama que deja las decisiones del Poder Legislativo solo en manos de los hombres. “Los partidos políticos no consideran que tienen un trabajo de distribuir el trabajo entre hombres y mujeres. Creen que [las mujeres] no llegamos por mérito propio y que lo hacemos sin las capacidades para hacer el trabajo legislativo”, denuncia. Tagle ha trabajado en el Parlamento de la Ciudad de México, fue senadora durante el Gobierno de Peña Nieto y se desempeñará como diputada los próximos tres años.

Tagle ha reconocido que la presión pública de los últimos días ––principalmente por el efecto de las redes sociales con las etiquetas #NoSinLegisladoras y #NoSinMujeres–– le ha conseguido a algunas diputadas lugares en la mesa directiva de la Cámara de Diputados. El siguiente paso son las comisiones dentro de las dos cámaras, que se seleccionarán en los próximos días. “Siempre se espera que las diputadas y senadoras estén en la comisiones sobre lo que ellos llaman ‘asuntos de mujeres’, que puede ser cultura, pueblos indígenas, deporte, entre otras”, explica Ruiz, del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

La diputada Tagle recuerda que en su paso por el Senado mexicano era poco común que una mujer encabezara comisiones como la de Justicia, Hacienda o Gobernación. “Solo el 30% de la comisiones eran para las mujeres”, explica. Además, apunta que el ingreso de más mujeres a la Cámara Alta se debió a que varios senadores pedían permiso para asumir otros cargos y dejaban a sus suplentes mujeres como legisladoras. “Los hombres no están acostumbrados a negociar con las mujeres. Incluso negocian los espacios de las mujeres a través de otros hombres”, resume sobre el ambiente en el Congreso mexicano.

La baja representación de las mujeres también se ha hecho notable en el gabinete del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Actualmente solo cuatro mujeres poseen una cartera dentro de los 30 cargos que existen en el gabinete legal y ampliado. Los encargos con los que cumplen están enfocados a Cultura, Desarrollo Social, Función Pública y el Inmujeres. López Obrador ha prometido que designará más carteras a las mujeres y ha propuesto a la jurista Olga Sánchez Cordero como secretaria de Gobernación. Hace una semana, el presidente electo presentó al que será su círculo de confianza en la presidencia: siete hombres.

Según datos del Instituto Simone de Beauvoir, de todos los Ayuntamientos en México solo el 12% tienen alcaldesas a su cargo y en el Poder Judicial solo el 20% son juezas. La composición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) corresponde a dos ministras de un total de 11 magistrados. De los 32 estados en los que se divide el país, solo uno está encabezado por una gobernadora: Claudia Pavlovich, de Sonora (norte de México). Los resultados de las últimas elecciones sumarán en los próximos meses a dos más: Claudia Sheinbaum, de Ciudad de México, y Martha Erika Alonso, de Puebla. La OCDE apunta que en México el 48,73% de los servidores públicos son mujeres, sin embargo cuando se trata del Gobierno central la proporción disminuye a 36,81%. Las cifras de inclusión de las mujeres en la vida política del país disminuyen en cuanto más alta es la posición a la que aspiran.

 

FUENTE: EL PAIS

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