Trump insta al mundo musulmán a erradicar el extremismo islamista

El presidente Donald Trump, rodeado de mandatarios islámicos en Riad. MANDEL NGAN (AFP) REUTERS-QUALITY

Donald Trump instó ayer al mundo musulmán a “expulsar al extremismo islamista” de sus fronteras y combatir por sí mismo el terror yihadista sin esperar a que Estados Unidos haga todo el trabajo. En su discurso de Riad, el presidente apeló “a las personas decentes de todas las confesiones a dar batalla a los salvajes criminales que buscan aniquilar la vida”. “No es un combate entre civilizaciones”, resaltó ante medio centenar de líderes de países islámicos de Oriente Próximo, África y Asia, “es una batalla entre el bien y el mal”.

“Creo que el islam nos odia”, había declarado hace un año a la CNN como candidato republicano, en plena campaña que le condujo a la Casa Blanca. En la capital saudí —donde ha sido recibido con magnificencia y multimillonarios contratos por la dinastía reinante— su mensaje ha cobrado ahora un tono reconciliador hacia los musulmanes. “Vengo con un mensaje de amistad, esperanza y amor”, proclamó, sin ocultar el repliegue aislacionista de su política exterior. “El objetivo de EE UU es la formación de una coalición de naciones que compartan el objetivo de aplastar el terrorismo”, advirtió a los dirigentes islámicos. Una alianza en la que cada país debe “cumplir con su parte y asumir la carga que le corresponda, sin esperar a que sea el poder [militar] estadounidense el que destruya a este enemigo”.

El discurso de Trump en Riad aspiraba a tender puentes de EE UU con la quinta parte de la población del planeta que reza a Alá, pero dejó patente que cada civilización seguirá en su propia orilla. “No hemos venido aquí a dar lecciones, a decir a otros cómo deben vivir o a quién orar”, enfatizó. “Estamos aquí para ofrecer una alianza sobre valores comunes e intereses compartidos”.

Ocho años después del discurso de Barack Obama en El Cairo, Washington revisa su estrategia ante más de 1.200 millones de musulmanes. Frente al mensaje del mandatario demócrata que instaba abiertamente a las reformas democráticas, Trump ofrece ahora dosis masivas de realpolitik. “Hay que avanzar a través de la seguridad y la estabilidad, no mediante radicales rupturas”, preconizó, en una nada velada alusión a las convulsiones derivadas de la primavera árabe que brotó tras el llamamiento al cambio lanzado por su predecesor en la Casa Blanca. “Y, cuando sea posible, deberemos propiciar reformas graduales, no intervenciones repentinas”, concedió, sin mencionar la situación de los derechos humanos en el mundo islámico, ante una audiencia integrada principalmente por autócratas,

Ataques a Irán y Siria

El presidente de EE UU acusó también a Irán de avivar “las llamas de los conflictos sectarios y del terror en Líbano, Irak y Yemen” y de “apoyar los indescriptibles crímenes de Bachar el Asad en Siria”. Teherán “financia, rearma y adiestra a terroristas, milicias y grupos extremistas que esparcen el caos por la región”, sostuvo Trump en una sesión presidida por el rey Salmán de Arabia Saudí, quien poco antes aludió al régimen iraní como “punta de lanza del terrorismo global”.

El discurso de Riad hace hincapié en el objetivo de erradicar el yihadismo de los países musulmanes, donde “los terroristas no deberán encontrar ningún refugio”. En la capital de un país dominado por la visión rigorista del islam y del que procedían la mayoría de los autores de los atentados del 11-S, Trump alertó además contra el proselitismo de la violencia: “Los líderes religiosos deben dejar meridianamente claro que el camino del terror salvaje no conduce a la gloria, sino a una vida sin sentido, corta y a la condenación”.

El mandatario reclamó a los dirigentes de los países islámicos que “se enfrenten con sinceridad a la crisis producida por el extremismo islamista y a los grupos terroristas que genera”. “Esto implica permanecer unidos”, detalló, “ante el asesinato de musulmanes inocentes, la opresión de las mujeres, la persecución de los judíos y las matanzas de cristianos”.

Una paz posible entre israelíes y palestinos

El presidente de Estados Unidos destacó también en su discurso ante los líderes del mundo islámico en la capital saudí que confía en que su primera gira internacional acabe mostrando que “la paz es posible si las tres principales religiones [de la región] se unen, incluida la paz entre israelíes y palestinos”. Donald Trump anticipó que iba a reunirse hoy en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y mañana con el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas, en Belén.

“Este futuro de paz solo puede alcanzarse tras la derrota de los grupos terroristas y de la ideología que lo sustenta”, concluyó en la capital saudí. “Más del 95% de las víctimas son musulmanes. Es una tragedia de dimensiones épicas”. El mandatario citó sin hacer distinciones a Al Qaeda, ISIS, Hezbolá (guerrilla libanesa chií) y Hamás (partido islamista que controla Gaza) como principales responsables.

FUENTE: EL PAÍS

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