AMLO vuelve a San Lázaro: Se fue desaforado y regresa como presidente de la República

Cuartoscuro

“Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la historia. ¡Viva la dignidad! ¡Viva México!”.

Así cerró Andrés Manuel López Obrador su discurso en la Cámara de Diputados en 2005, al defenderse del proceso de desafuero, en la última vez que pisó ese recinto.

Andrés Manuel López Obrador regresa 13 años después al Palacio Legislativo de San Lázaro y ahora como presidente electo de la República.

En punto de las 11:00 horas comenzará la ceremonia de transición de poderes, en la que Enrique Peña Nieto entregará la banda presidencial a Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, quien la colocará sobre López Obrador y tomará protesta a quien desde ese momento se convertirá en presidente constitucional.

En 2005, el presidente de la Cámara de Diputados era el priista Manlio Fabio Beltrones, quien actualmente se encuentra fuera de la vida pública del país.

López Obrador, tres veces candidato presidencial y el primer mandatario egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se presentará de nueva cuenta en un estrado al que acudió a defenderse del proceso de desafuero.

Fue hace 13 años, el 6 de abril de 2005, cuando el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México acudió a la Cámara de Diputados a ofrecer un discurso previo a la votación que decidiría su destino político.

“Tengo la certeza absoluta de que no se me juzga por violar la ley, sino por mi manera de pensar y actuar y por lo que pueda representar junto con otros mexicanos para el futuro de nuestra patria”, afirmó.

“A mí me van a desaforar, me van a encarcelar, me van a despojar de mis derechos políticos por haber intentado abrir una calle para comunicar un hospital”, señaló en referencia a la acusación por la cual se inició el proceso.

López Obrador abandonó el Palacio Legislativo de San Lázaro antes de conocer el resultado del proceso: 360 votos a favor, 127 en contra y dos abstenciones.

Sin embargo, López Obrador no piso la cárcel gracias a que dos diputados, Gabriela Cuevas (ahora en Morena) y Jorge Lara, pagaron la fianza de dos mil pesos para que el jefe de Gobierno enfrentara el proceso en libertad.

“Que enfrente el juicio y la ley en libertad, ya no queremos que siga utilizando ni las instituciones ni los recursos públicos para manipular y guardar sus propios errores”, dijo Cuevas en conferencia de prensa.

La Procuraduría General de la República (PGR) solicitó el 20 de abril de ese año que se iniciara proceso penal en su contra por el presunto delito de abuso de autoridad.

Cuatro días después, más de un millón de personas marcharon en apoyo del jefe de Gobierno, en la conocida ‘marcha del silencio’.

Tres días más tarde, Rafael Macedo de la Concha, entonces procurador general de la República, renunció a su puesto y desistió de continuar el proceso penal contra el hoy presidente electo.

López Obrador se presentó al año siguiente a las elecciones presidenciales. Bajo la coalición ‘Por el Bien de Todos’, el tabasqueño fue respaldado por el PRD, PT y Convergencia.

En un proceso en el que participaron más de 41 millones de mexicanos, López Obrador perdió las discutidas elecciones ante Felipe Calderón por 0.56 por ciento de las votaciones, es decir, casi 230 mil sufragios.

Ante ello, el jefe de Gobierno encabezó un plantón en la Ciudad de México, en Paseo de la Reforma, que inició el 30 de julio de 2006, en protesta por los resultados en los que clamó que hubo fraude en su contra.

En aquella ocasión, el presidente electo pidió el ‘voto por voto, casilla por casilla’, por el que se abrieron 11 mil paquetes electorales para llevar a cabo el recuento.

La protesta, que duró 47 días, generó pérdidas millonarias para los comercios, hoteles y restaurantes ubicados en la zona.

Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) validó el 5 de septiembre de ese año las elecciones a favor de Calderón.

Seis años después, López Obrador volvería a presentarse a la carrera por la Presidencia bajo el amparo de los mismos tres partidos que en 2006 en la coalición ‘Movimiento Progresista’.

En aquella ocasión, la derrota del tabasqueño ante el candidato que este sábado le hará entrega de la banda presidencial, Enrique Peña Nieto, fue más amplia: 18 millones 727 mil votos contra 15 millones 535 mil sufragios, una diferencia de 6.51 por ciento.

Dos meses después, el presidente electo anunciaría su separación del PRD, formación de la que fue miembro durante 23 años.

“No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos, me separo de los partidos progresistas con mi más profundo agradecimiento a sus dirigentes y militantes”, dijo en el Zócalo capitalino.

En su discurso, el presidente electo anunció que seguiría luchando por la transformación del país a través del partido que lo llevaría seis años después a la Presidencia: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

“En esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar toda mi imaginación y trajo a la causa de la transformación de México; lo haré desde el espacio que representa Morena, por esta razón me separaré de los partidos del Movimiento Progresista”.

Dos años después, en julio de 2014, Morena conseguiría su registro como partido político con lo que conseguiría participar en sus primeras elecciones federales un año después.

Este sábado, de la mano del partido que fundó y de la coalición que lo llevó a la Presidencia con más de 30 millones de votos, López Obrador volverá a San Lázaro para iniciar el sexenio que tanto buscó.

FUENTE: EL FINANCIERO

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